Era Abril de 1966 y Maureen Cleave,
una joven periodista del “Evening
Standard”, caminaba por las anchas veredas de Londres junto a John Lennon y su
esposa Cynthia Powell. Al llegar a su casa John invitó a pasar a la joven, que
estaba escribiendo un artículo sobre el Beatle para su diario. Maureen detuvo
su atención en Sidney, una armadura medieval
que John tenía en su sala, mientras la estrella de rock le contaba que en ese
momento estaba muy interesado en la religión y que andaba leyendo muchos libros
sobre ese tema. La periodista dejó de verse reflejada en el pecho de Sidney y
se sentó al lado de Cynthia, sacó un lapicero y una libreta y comenzó a tomar
apuntes. John todavía era el Beatle elegante, de cabellera redonda como casco. Aún no usaba
esos lentes redondos como fondo de botellas que años más tarde lo caracterizarían.
En medio de la conversación Lennon declaró, lo
que, sin saber, años más tarde le traería fatales consecuencias: “El
cristianismo se irá. Se desvanecerá y reducirá su tamaño (...) Somos más
populares que Jesús ahora —no sé qué se irá primero, si el Rock and Roll o el
cristianismo.”
Estas declaraciones no tuvieron mucho revuelo en Inglaterra,
pero sí en Estados Unidos, donde los Beatles habían logrado gran éxito. El
artículo titulado “¿Cómo vive un Beatle?” se publicó en Norteamérica en Julio
del mismo año: 1966. La frase que John había dicho sin ninguna preocupación, alborotó
todo el país americano. El Ku Kux Klan, ese grupo de fanáticos blancos disfrazados de “fantasmas”,
amenazó con cometer un atentado en los conciertos que los “Beatles” dieron ese
año en EE.UU.
Mientras John se disculpaba o trataba de minimizar el
asunto, en un campamento cristiano de Atlanta,
Georgia, un niño de once años llamado Mark David Chapman empieza a albergar
rencor hacia él por estas declaraciones y ha decidido vengarse de su ex ídolo
por su ofensa a Cristo.
Mark “el fenómeno”, como lo llaman
sus compañeros de escuela, es un regordete niño de anteojos y raya al costado.
Su madre es maltratada por su padre, que la hace correr desnuda por toda su
casa en Texas. Mark se refugia en la biblia y en los discos de los “Beatles”
para huir de ese infierno. Por eso cuando llegó a sus gruesas orejas que John
Lennon había declarado que los “Beatles” eran más famosos que Jesús, enfureció
y tiró a la basura todos los discos que tenía.
Catorce años más tarde John Lennon
ya no vivía en Londres ni los “Beatles” existían. Mark “el fenómeno” ya no
estaba en el campamento cristiano. John ahora lleva el pelo corto y usa unas
grandes gafas de lentes circulares como pequeñas lupas. Se mudó, con su nueva
esposa Yoko Ono, al edificio Dakota en el centro de Nueva York. Mientras que
aquel niño regordete, fanático religioso y resentido, que responde al nombre de
Mark David Chapman, se ha convertido en guardia de seguridad en Atlanta.
El “fenómeno” no había olvidado
aquella frase de Lennon que lo decepcionó y le causo tanta ira de pequeño.
El 8 de Diciembre de 1980 alrededor
de la 10:50, Chapman, que esperaba junto al portero en el edificio Dakota, con
el álbum “Double Fantasy” autografiado por el mismo Lennon hacía unas horas, vio
entrar a John y le gritó: “¡Mr. Lennon! Disparando 5 veces contra su cuerpo.
Los lentes redondos de John se llenaron de sangre y cayeron al sueño, junto a
su cuerpo.
Con 5 balazos se apagó la voz de una
generación. Toda una época había terminado.
Con Lennon se fueron los ideales de dos décadas de rebeldía, pacifismo y amor. Esa madrugada miles de personas se concentraron a las
afueras del Hospital Roosevelt, donde el
ex “Beatle” había llegado muerto. Los fanáticos se despedían de su ídolo, entre llantos, cantando
las canciones de Lennon, con velas y levantando los dedos índice y anular en
señal de paz. Una paz que desde ese día iba a ser más dificil de encontrar.
"And in the end, the love you take is equal to the
love you make."
-“The End”; John Lennon-
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